Bienvenidos...

Hola queridos lectores, como info general, les comento q este blog estará dedicado a la publicación de la novela de mi autoría, El Color Escarlata.. También iré publicando una q otra cosita q escriba fuera de la novela, como frases, vivencias, poemas y todo lo q salga de mi inspiración..
Ya se irán dando todas estas cosas poco a poco.
Solo voy a mostrarles lo q hay en mi cabeza a través de palabras.
Espero q les guste...

Besos. Joha

PERSONAJES; EL COLOR ESCARLATA

14 junio 2009

Capítulo 4: Deseo. Confusión. Dolor

Me quedé parada allí durante un largo minuto, vacilante. No sabía si era lo mejor que podía hacer en ese momento, pero aún me sentía desorientada por lo que había pasado antes. A lo mejor, después de todo, su compañía no fuera tan mala y por muy perturbada que yo estuviera, seguía queriendo algunas respuestas. A lo mejor conseguiría alguna, o ninguna; pero al menos debía intentarlo.

Sujeté bien el bolso que traía a mi espalda y me subí en la intimidante, pero no menos impresionante, moto roja.

Arrancamos a toda velocidad atravesando la ciudad de Richmond, y debo confesar que yo siempre había sentido una fobia increíble por las motos; sobre todo por eso había dudado al principio en subir. Pero en ese instante, ya sintiéndome eufórica por la velocidad y la brisa que revolvía mis cabellos rojizos, encontré la experiencia muy parecida a como montar en la montaña rusa. Era realmente divertido entonces.

Mis piernas desnudas percibían con fuerza aquella corriente de aire que me heló hasta los huesos. Aún llevaba puesto los shorts y la sudadera del uniforme de gimnasia, “es que ni siquiera pensé en cambiarme”, me dije a mi misma con sensatez; pero ahora que estaba aquí no podía permitirme desviar mi mente a aquellos pensamientos absurdos sobre mi vestimenta. Tan solo quería dejarme llevar, relajarme y calmar un poco mis nervios.

Me aferré con ambas manos a su torso, que en ese momento estaba ajustado dentro de una chaqueta de cuero negro con dos franjas rojas dibujadas horizontalmente; le quedaba de muerte. Pensé en su cuerpo; ese cuerpo tan bien definido… Me reí. Esa chaqueta hacía que sus músculos de la espalda se acentuaran bastante, definiendo muy bien su figura. No era demasiado fornido, pero me amoldé perfectamente a su silueta; pegando mi pecho a su espalda, mi mejilla al cuero de su chaqueta. Me rozó la mano suavemente con sus dedos por un instante y sentí como mi cuerpo se tensaba en un segundo. ¿Cómo descuidaba el manubrio de esa manera para hacerme una caricia; estaba loco?

Sentí su espalda vibrar con fuerza; supuse que se estaba riendo de mi reacción. De pronto, ya no sentí más sus fríos dedos sobre los míos. Cerré los ojos y me dejé llevar. Pensé en que él no era tan malo después de todo.

La fría corriente de aire revolvía mis finos cabellos haciendo que estos azotaran contra mi rostro. Tenía frío, pero me gustaba esta sensación. Abrí los ojos lentamente para descubrir que nos alejábamos de la ciudad. ¿A dónde me llevaría? Me pregunté, empezando a sentirme un poco ansiosa.

A la final terminamos yendo a un sitio no muy lejos de la ciudad, pero tampoco tan cercano. Era un lugar muy hermoso debo decir, también debo confesar que durante todo el tiempo que yo tenía viviendo aquí, nunca había estado en este sitio antes.

Swift Creek Reservoir era la reserva de agua para consumo del condado de Chesterfield, y quedaba un poco apartado de la ciudad de Richmond. El sitio era precioso. Un inmenso lago con hermosas vistas por doquier, varios miradores y mucho follaje; donde, por aproximarse el otoño, empezaban a notarse los tonos rojizos, verdes y ocres a sus alrededores. Me había enamorado de este lugar.

Aparcamos la motocicleta en uno de los miradores, desde donde se observaba la majestuosa inmensidad de agua. Bajé rápidamente del vehículo dos ruedas para sostenerme en mis piernas, pero me encontraba temblando de pies a cabeza. Nikolái extendió amablemente su brazo hacia mi agazapado cuerpo, y en él ya descasaba su chaqueta negra, dejando su pecho cubierto por una fina camisa de cuello color gris pálido.

–Perdona por no pensar en ti antes, bonita-dijo bonachonamente. Tomé el abrigo que me ofrecía y me lo puse sin reparos aún tiritando por el frío. Se acerco a mí hábilmente y me rodeó con sus fuertes brazos; no dije ni una sola palabra, pero mi expresión era perpleja. Aún así, con los ojos abiertos como platos por la sorpresa, debo confesar que sentí comodidad estando apretujada contra su pecho, se sentía confortable aquel abrazo.

Por alguna extraña razón mi baja temperatura corporal no cedió del todo; sentía más frío ante ese abrazo y no pude evitar un estremecimiento. Repentinamente empecé a sentirme distinta, de una manera extraña y hasta reaccionaba de manera diferente. Cerré los ojos lentamente pero sintiendo un gran peso en los párpados; como si mis párpados estuvieran realmente cansados, y comencé a sentirme más relajada entre sus brazos, no podía evitarlo. Me di cuenta de que el frío que sentía ya no era relevante en ese momento. Realmente ya no importaba si tenía frío o calor; era como si él pudiera de alguna manera controlar mis sensaciones. Ya no le temía a Nikolái Kozlov, pero en ese momento quería encararlo y por algún motivo, no podía hacerlo.

¿Era esto alguna clase de magia; alguna clase de hechizo que me estaba haciendo?, Lo que si tenía muy claro en mi interior es que a pesar de que el extraño acontecimiento que ocurría en este momento no era por voluntad propia, debo decir que tampoco me molestaba; en lo más mínimo. Bueno, tampoco es que lograra pensar con claridad, y por lo visto, ya no era dueña de mis propios actos; así que mi cuerpo seguía sin reaccionar y éste continuaba inerte entre los brazos de aquel ángel demoniaco.

En lo que dura un abrir y cerrar de ojos, una de sus manos ya se encontraba rozando mi mejilla con extremada ternura, y poco a poco fue deslizándola en una leve caricia hasta llegar a mi cuello, apartando mis cabellos con sutileza. Acercó su rostro hacia el sitio que acababa de ser expuesto y sentí sus fríos labios posándose sobre la piel desnuda bajo el lóbulo. Era tan delicado en el acto, tan sutil, tan íntimo; que ya no pensaba en nada más. Solo éramos él y yo, en ese oportuno momento. Con el mismo gesto de ternura empezó un lento descenso hacia la base de mi garganta, acariciándome el cuello con la punta de su nariz. Lo oí suspirar varias veces durante el proceso; estaba extasiado, lo sabía, lo sentía. No pude evitar un gemido de placer por el delicado roce. Estaba hipnotizada y consciente de que en cualquier momento podía entregarme a él sin ningún reparo.

Nikolái me sacó de mis ensoñaciones cuando susurró en mi oído en su voz más ronca e increíblemente seductora-¿Qué pasaría si…?-. Dejó la pregunta en el aire.

Fue como si de pronto reaccionara al trance en que me encontraba. Lo empujé fuertemente deshaciendo su abrazo y alejándome lo más que pude de él. ¿A qué se refería con esa pregunta? No lo sabía, y realmente ya que me encontraba “a salvo” por decirlo de alguna manera, no quería averiguarlo.

A pesar de lo que acababa de suceder entre los dos, seguía sin tenerle miedo; pero no por eso los finos vellos de mi piel habían dejado de erizarse, y tampoco dejaba de preguntarme qué demonios había sido todo aquello. Es que acaso… ¿Había estado a un paso de acostarme con Nikolái aquí, en el medio de la nada? ¿Con Nikolái? ¡Vamos! Esto no me puede estar sucediendo. Yo no iba a ceder tan fácilmente por una caricia. Y no quería tampoco, de verdad. El podía ser todo lo que una mujer deseara de un hombre físicamente, pero a pesar de ser el ángel más bello, mis sentimientos no podían estar más claros. Quizás mi cuerpo reaccionara ante su roce, pero no mi alma. Por qué estaba sucediéndome esto con Nikolái, cuando en lo más profundo de mi ser deseaba que sucediera con otra persona. Aunque bueno, si hubiese sido el caso, no es como si con Alexandr las cosas fuesen a llegar más lejos de lo que sucedió aquí. ¡Vamos!, si ni siquiera lo he saludado la primera vez.

-¿Cómo…lo…hiciste?-demandé aún estando un poco confusa.

-¿Me preguntas que cómo logre seducirte?-dijo enarcando una ceja, con su voz aterciopelada. –Vamos cariño, tengo mis propias tácticas de seducción; y son bastante eficaces debo decirte-Se carcajeo sonoramente. A veces era realmente insoportable. Odioso, engreído, molesto, patán. En ese momento quise abofetearle con todas mis fuerzas; pero no podía ser tan estúpida. Si a él en un ataque de rabia le provocaba dejarme tirada aquí, en medio del bosque y bien apartado de la ciudad; déjame decirte que nada lo detendría.

-Vayamos a caminar-dijo él un poco más serio y cambiando el tema de manera drástica. Tiró fuertemente de su chaqueta que ahora cubría mi cuerpo. Prácticamente me arrastró a caminar a su lado; pero ya que estábamos en este sitio tan hermoso, debía aprovechar por lo menos el paisaje. Caminamos durante largo rato en silencio, admirando los alrededores y bordeando aquel majestuoso lago. El sol empezaba a despedirse del cielo esa tarde, dejando como rastro un montón de nubecitas moteadas con el color del ocaso; tonos naranjas y rojizos se fundían a esa hora con el cielo azul.

Nos sentamos en uno de los muelles que encontramos más cerca en ese momento; yo, atrayendo ambas piernas a mi pecho y rodeándolas con mis brazos, tratando de aplacar el frío que aún me invadía. Él con las piernas estilo indio, sentado junto a mí.

Me aclaré un poco la garganta antes de volver a hablarle. -Este sitio es hermoso; nunca había estado aquí antes, y eso que tengo dos años viviendo en la ciudad-reí sin ganas-y tú, ¿ya habías estado aquí?-supuse que la respuesta seria afirmativa; de qué otra manera me habría traído aquí sin conocer el lugar; y el había llegado aquí sin dificultades. -¿Por qué me trajiste a este lugar precisamente?

-Oye cálmate, no es como si quisiera violarte o algo por el estilo. Simplemente te vi un poco loca en el instituto y te traje a este sitio para que te despejaras. Pensé que era el lugar adecuado, ya sabes, como está retirado y es tranquilo por acá, pensé que iba a sentarte bien estar aquí-. Solo articulé un –gracias-a secas, porque a pesar del gesto, acababa de llamarme loca.

–En cuanto a lo otro, sí había venido antes. Vine la semana pasada con mis primos a pasar el rato-ambos empezábamos a relajarnos después de las tensiones que habíamos sentido, bueno, por lo menos por mi parte. El continuó diciendo-la verdad es que Antón quedó fascinado con el sitio. Dijo que si pudiéramos tener una casa en este lugar, sería realmente agradable poder vivir aquí-. Hizo una breve pausa y me dedicó una sonrisa picarona. –Antón es mi otro primo; el hermano mayor de Inessa y Alexandr; el único de la familia que aún no conoces-explicó luego de haber visto una interrogante en mi cara ante la mención de ese nombre. “¿El único de la familia…?”Pensé. “¿Y sus padres dónde estaban?”

-No sabía que tenían otro hermano-dije aún confundida, y pregunté-¿Qué edad tiene?

-Veintitrés, pero te puedo decir que no está disponible preciosa. Tiene pareja- esto último lo susurró en mi oído.

-¿Qué, está casado?- pregunté con curiosidad.
-Casado… como que se pueda decir casado legalmente; no. Pero se podría decir que sí-volvía otra vez con su humor pícaro.

-Hm… y su… novia-esposa, ¿vive con ustedes?-no sé si estaba siendo impertinente con mis preguntas, pero la curiosidad mató al gato. Me había dado cuenta de que Nikolái no era un chico bien dado a las preguntas, pero hasta que él no pusiera un punto y final a la conversación, no iba a desistir de hacer preguntas. Él se rió con fuerza antes de contestar.

-Su… novia-esposa si, vive con nosotros; y es una mujer increíblemente bella sabes-. Wow, ¿increíblemente bella? Yo no concebía, o aún no conocía a una mujer más bella que la propia Inessa Ivanova. Y él, me refiero, Antón Ivanov, debía ser un chico muy guapo también. En ese momento pensé en si todos las personas de Rusia tenían el atractivo físico de estos chicos; porque de ser así, yo iba a tener que irme a vivir a Moscú. Nikolái no controlaba una risa ahogada que me molestaba. No entendía por qué se reía tanto así de la nada, pero no lo soportaba. No soportaba que se burlara de mí de esa manera, porque sabía que eso era lo que estaba haciendo; se burlaba de mí. Odiaba que me manipularan como a un muñeco, pero más aun odiaba que fuera él quien lo hiciera, con sus burlas y su engreimiento. Me sacaba de quicio.

-¿Qué es tan chistoso? Podrías compartirlo conmigo y así reímos juntos, ¿no crees?-traté de sonar un poco sarcástica, para que notara que estaba molesta e incómoda por su actitud.

-Nada en especial Georgi; solo que todo lo referente a ti, parece un chiste-aún se carcajeaba. Ahora si estaba furiosa. Me levanté como pude, dándome media vuelta para irme, pero él ya se hallaba parado frente a mí sujetándome por el brazo. ¿Qué demonios? Cómo había logrado situarse tan rápido frente a mí. Qué raro resultaba todo esto; y el misterio continuaba…

-Georgina, disculpa si estoy siendo algo grosero contigo. Lamento molestarte de esta manera, pero esta es mi naturaleza, entiéndeme; simplemente no puedo evitar ser de esta manera-. Estaba tratando de excusarse, y le salió muy bien. Después de haber visto un rastro de arrepentimiento y agonía en su rostro, tal cual pasaba con Alexandr, no pude evitar sentir pena por él y relajé un poco mi mal humor y la rabia que me había estado consumiendo. –Lo siento-dijo finalmente.

-Podrías tratar de medir tus actos para la próxima-le aconsejé- si estuvieras tratando de conquistarme, créeme que con esa actitud jamás lograrías algo conmigo-dije con autosuficiencia y era la verdad. Por muy hermoso que fuera ese chico, con esos modalitos y esas actitudes no iba a llegar a ningún sitio. -Me hubiese gustado ver como conquistabas a tus antiguas novias, saber si te comportabas con ellas así como te has comportado conmigo en todo este tiempo.

-Georgina, jamás he tenido una relación amorosa ni con una mujer humana ni de ninguna otra especie. Me he relacionado con mujeres, si, pero solo en el aspecto físico-lo decía en serio, y hablaba tan normal del asunto, que de verdad me di cuenta de que no le importaba el hecho de no haber tenido nunca una novia. En cambio, estoy segura de que había conseguido tener varias amantes en su lecho, aún cuando solo era un chico. Pero como él no era cualquier chico; sino uno de los más apuestos que existía sobre la faz de la tierra; no habría sido difícil imaginar al ruso rubio rodeado por un harem de mujeres, y más aún si ejercía sobre ellas el mismo control que había tenido sobre mí esta misma tarde. -Ninguna mujer me ha hecho desearla tanto como para perder la cabeza por ella; no así como hacen otros-con estas últimas palabras desvió la vista hacia el horizonte y ahí se quedó pensativo, como una estatua. “Claro, que idiota soy”; con esos constantes viajes y mudanzas por todos esos países, que tiempo iba a tener de establecer una relación normal con alguien. ¡Tonta!

-Tampoco quiero conquistarte-me sacó la lengua juguetonamente-solo me caes bien-. Esas palabras hicieron que escociera un poco más en la llaga. Yo no estaba totalmente segura si de verdad me gustaba en algún sentido este muchacho de cabellos dorados, o si solo estaba confundida por la pequeña y extraña conexión que habíamos tenido esta tarde; pero les puedo asegurar que oírlo decir que él no quería conquistarme y que solo le caía bien, fue un golpe bajo para mí. Ya era la segunda vez en el día que me sentía rechazada, por decirlo de alguna manera.

Cabe acotar que yo soy una chica normal, pero a veces las chicas normales también somos sensibles y esas palabras habían logrado hacerme sentir peor es nada. “Qué patética soy” dije para mis adentros.

A la final Nikolái y yo caminamos de vuelta al aparcamiento y emprendimos nuestro viaje de vuelta a casa. El regreso fue igual de emocionante, solo que ya había caído la noche y la brisa estaba un poco más fría. Taciturna como estaba, recordaba todos y cada uno de los acontecimientos que me habían sucedido hoy. Lo que me había dicho Brittany de Alex, descubrir que posiblemente Alexandr también estaría en mi clase de teatro, más cerca de mí y que quizás el no lo quisiera así; lo que había pasado con Nikolái esta tarde… Eran muchas cosas para soportar por un día, pero lo que más añoraba en el mundo era llegar a mi casa y darme un largo baño con agua caliente.

Le devolví la chaqueta a su dueño antes de despedirme-Te veo mañana- dije a Nikolái a modo de despedida frente a mi casa. Él me guiñó un ojo y arrancó la estruendosa moto, alejándose calle abajo. Camine hasta la casa revolviendo mi bolso, buscando las llaves con que iba abrir la puerta; y cuando me disponía a hacerlo, un chirrido de frenos frente a la casa me interrumpió en el acto. Un lujoso carro negro estaba frenado frente a la casa, en el medio de la calle. Llevaba los vidrios abajo y unas notas de rock pesado salían desde adentro.

Desde el interior del vehículo, Alexandr Ivanov me devolvía la mirada más torturada que le hubiese visto desde la primera vez que lo vi. Una agonía que quería entender. Quise desesperadamente acercarme a él, pero sin embargo me había quedado congelada, de pie como una idiota. Ahí estuvo, mirándome desde el coche durante lo que fueron unos cinco segundos de tiempo, que para mí se tradujeron más o menos en una eternidad; y luego rompió el contacto visual para alejarse a toda velocidad en la misma dirección por donde se había ido su primo hacía solo un momento.

Dos lágrimas rodaron por mi cara sin poder evitarlo; estaba sufriendo por ese chico. Sentía una presión en mi pecho que no podía explicar, y estar lejos de él me hacía tremendamente desdichada. Su dolor se había convertido en el mío propio.

Entré a la casa como pude, con el alma por el piso. Martin me esperaba, evidentemente preocupado porque no le había avisado que no vendría directamente a casa después del insti. Me invitó a cenar después de explicarle con una mentirilla donde había estado durante la tarde; pero dado mi estado de ánimo, mi estomago lo que menos reclamaba era alguna clase de alimento. Me comentó que Brittany me había llamado unas veinte veces durante mi ausencia y había dejado como recado que le devolviera la llamada en cuanto regresase a casa. Pero tampoco estaba de ánimos para hablar con Brit ahora. Me despedí de Martin sin ánimos y él intuyó que algo no andaba bien conmigo pero gracias al cielo no preguntó. Me encerré en mi habitación y me fui directo a la bañera. Necesitaba un baño caliente, lo necesitaba con urgencia.

Estuve como una hora en el baño tratando de no pensar. Solo queriendo que mis músculos se libraran de la tensión a la cual estaban sometidos, y que mi cuerpo absorbiera un poco de la calidez del agua de la bañera.

Cuando estuve tumbada en mi cama, con el pijama puesto, no pude evitar recordar su mirada. Y lloré, lloré mucho. No lograba descifrar por completo lo que me ocurría con el más pequeño de los varones Ivanov, pero a quien me hubiese preguntado el por qué me sentía de aquella manera con respecto a ese chico, no hubiera podido contestarle con exactitud cuál era la razón. Lo que si sabía era que me estaba enamorando profundamente de un hombre al que no conocía, pero del que intuía que sus ojos me decían más que mil palabras.

13 comentarios:

  1. jo joha me ekivoke y escribi el comentario debajo de tu ultimatum jejeje bueno luego lo lees alli ok?
    pero ya sabes q me encanta tu historia y yo toy enamorada de nikilai aunk sea un capullo monumental jejejeje me gustan los chicos guerreros q le voy a hacer.
    besitos guapa

    estrella negra.

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  2. T.T oooh por favor Joha!! el otro capi!
    Me traes loca!
    Qué le pasa a Alexandr??
    ¬¬
    Le tiene rabia a Nikolái?
    O.O
    Y qué pasara con Antón?

    XD porfaaa!!! sigue con tu libro que siempre me dejas intrigada y quiero más! ^^
    Besos y cuidate!

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  3. Omg!!!

    Me encanto!!!

    Quiero mas!!!!

    Joha!! Por favor Sube el Quinto Capitulo!!!

    :d

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  4. Hola, encontre tu blog en la pagina de concursos y la verdad es que me ha gustado mucho la historia.
    Me encanto alexandr, se ve bien XD
    ojala continues luego.
    besos

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  5. OMG! encontre tu blog por Letras de Medianocheee!
    me encantaaa! es uno de los mejores! escribs como profesional! woooow!
    publiica xfaaa! kiero saber ek pasa cn Nikolai!
    P.D.: ke super en imvestigar lo de los apellidos eslavos! muy pocos lo saben! yo, por cierto, soy de apellido Karabodakova! besos, Anna!

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  6. Que intriga!!!! Por favor continúa!! No nos dejes así!!! Gracias por la historia. Saludos

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  7. x Diioooos!
    reviiso casi ke todos los dias a ver si hay algo nuevooo, y sufro al ver ke nooo!
    cuando podras actualizar la historia?! me muero x saber maaas!!
    pleaseeee escribiii prontooo!
    -xo-<3

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  8. DIOS es super buenaa please baja el otro capituloo!

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  9. la historia esta buenisima porfa continua luego con el 5º capitulo plissssssssss
    lo espero con muchasssss ansias

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  10. porque tanta demora con el otro capitulo?, que se te acabo la inspiracion,? no eso es ¡IMPOSIBLE! poque eres ¡¡BUENISIMA!! porfa segimos esperando por el sgte capitulo
    subelo luego

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  11. es increible porfa sube el siguiente me muero por saber q pasa despues

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  12. sigue porfa nesesito un buen libro que leer deberias publicar pera alguna editorial creeme causarias sensacion puliendo un poquito aqui y alla es una gran historia te felicito

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  13. es genial!cuando vas a publicar el siguiente?felicidades

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